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Luz natural y tipos de lámparas, el color de la luz.

Se recomienda la lectura Temperatura de Color y Balance de Blancos en Fotografía Parte I antes de la lectura de este artículo.

En el artículo ¿Por qué vemos lo que vemos? observamos que los objetos no tienen color por sí mismos, sino que el color con que los percibimos está determinado por sus características de absorción y reflexión, y el color con que percibimos las longitudes de onda que puede reflejar su superficie. El color de la luz con que tomamos una fotografía es determinante del que quedará registrado en la imagen. Por tanto conocer el color y algunas otras características de las fuentes de luz es algo necesario en la formación fotográfica. A continuación un listado de las fuentes de luz más utilizadas y sus características principales en cuanto a color, sin considerar otras propiedades.

Fuentes de luz de espectro de color continuo y discontinuo

La luz del sol, la producida por incandescencia, la de flash, y algunas otras lámparas irradian todas las longitudes de onda visibles, esto es lo que se llama espectro de color continuo, y es el tipo de luz que permite la mejor percepción y registro del color. Si recordamos que los objetos de por sí no son de color, sino que tienen la capacidad de reflejar determinadas longitudes de onda, es claro que para que ese color sea reflejado por el objeto, antes debe ser irradiado por la fuente de luz que lo ilumine. (Clic en los gráficos para ampliarlos)

Otras fuentes de luz como los tubos fluorescentes, los LEDS, lámparas de descarga de sodio u otros gases, irradian sectores del espectro visible pero no todas las longitudes de onda. Esto quiere decir que un objeto que tenga la capacidad de reflejar longitudes de onda que la fuente de luz no irradie, tendrá una reproducción de color deficiente: el objeto no puede reflejar las longitudes de onda que no le llegan. Independientemente de que estos tipos de lámparas resulten alternativas eficientes para iluminación, no son buenas para la percepción ni el registro fotográfico del color, tanto sea en película como digital. Sin embargo existen tubos fluorescentes y LEDS especiales para fotografía y cine que amplían su espectro de color para lograr un buen rendimiento, de costo más alto que el que justifica el uso de iluminación doméstica, pero aceptable para uso profesional.

Índice de reproducción cromática IRC (CRI en inglés)

Una vez expuesta la relevancia que tiene el espectro de color, se hace necesario poder expresar de un modo objetivo cuán completo sea el espectro emitido por una fuente de luz. El índice de reproducción cromática permite cuantificar el rendimiento de una fuente de luz en comparación a la luz de sol que se considera el ideal con un valor del 100%. La fuente es comparada en base a ocho muestras de color normalizado (R1 a R8) si bien a veces se consideran 14 colores en una muestra ampliada. Cuanto más cercano al 100 resulte el valor de la fuente de luz mejor será su rendimiento. Se consideran fuentes de buena reproducción de color las que tienen un valor de 95 en adelante. Los gráficos a continuación muestran el porcentaje de reproducción de las muestras RA 1 a RA 14 que se consideran en la determinación del valor de IRC. Se puede observar el gráfico correspondiente a luz de sol a través de nubes con distintos tipos de LEDS de uso doméstico.

Más recientemente se han incorporado otros índices de rendimiento de fuentes de luz, como el TLCI, que tiene en cuenta la reproducción de color de un sensor digital, mientras que el IRC valora las muestras según la percepción de la visión humana. Por otra parte el TLCI considera 24 muestras de color en vez de 14. Otros índices son el TLCF y el SSI, puede ampliarse esta información en este enlace.

Luz Natural

La luz natural proviene del sol que irradia todas las longitudes de onda del espectro visible, es decir, el espectro de color completo que permite la mejor reproducción de color, sin embargo deben tenerse en cuenta las variaciones que se producirán según los fenómenos que la afecten hasta llegar a nosotrxs. Estas variaciones serán distintas en función de la ubicación geográfica, la época de año, la hora del día y otros factores.

Luz de sol directa al amanecer y al atardecer

A la salida y a la puesta del sol los rayos de luz llegan en forma más rasante y al penetrar en la atmósfera enfrentan un ángulo de entrada mayor, esto producirá que las longitudes de onda correspondientes al azul sean dispersadas en mayor medida que las del rojo y el verde, como consecuencia la luz del sol se torna notablemente rojiza y su temperatura de color mucho más baja que la que tendrá un par de horas más tarde. La temperatura de color del sol rasante puede llegar a los 2.700 K.

Luz de sol directa:

Aproximadamente dos horas después del amanecer y dos antes del atardecer nos llega la que consideramos como luz blanca. Su temperatura de color puede variar entre 5.200 a 5.600 K, según la latitud y longitud en que nos encontremos, y la época del año. El sol irradia el espectro de color completo, es decir todas las longitudes de onda visibles, por lo tanto, es la mejor fuente de luz para la reproducción del color.

Luz del cielo: La luz del cielo proviene del fenómeno de dispersión, que se produce, como ya se mencionó, cuando la luz del sol penetra en la atmósfera y las longitudes de onda más cortas correspondientes al azul son refractadas en mayor medida respecto al rojo y el verde. En la escala de temperatura de color puede llegar hasta 27.000 K. Comparada con la luz directa de sol la luz del cielo es azul, si tomamos una fotografía con el balance de blancos configurado para luz de sol, la imagen registrará una dominante azul. (Sin espectrograma disponible)

Nublado: Los días nublados presentan incontables variaciones según la densidad de las nubes, el porcentaje de luz de sol que las atraviese, y muchas otra variables, pero podemos considerar que la luz resultará más fría que la del sol y más cálida que la luz del cielo azul en un día despejado. La temperatura de color muchas veces rondará los  12.000 K.         

Fuentes de luz artificial

En los últimos años, la tecnología LED ha desplazado a la mayor parte de los distintos tipos de fuentes de luz artificial que se habían usado anteriormente. Aun así, tiene sentido hacer una reseña histórica de las principales fuentes de luz y su evolución, en parte porque algunas siguen empleándose, aunque estén en vías de reemplazo, y también porque siempre es bueno conocer cómo llegamos hasta el desarrollo presente.

Una pequeña reflexión, empleamos la luz eléctrica como algo natural que siempre estuvo disponible, pero no fue así. Se considera que los antecesores del homo sapiens controlaron el uso del fuego hace por lo menos un millón de años, el hombre moderno data de unos 125.000 años. La primera lámpara eléctrica estable fue patentada por Edison en 1.879 y su empleo se extendió y popularizó durante las primeras dos décadas del siglo XX. Es decir que durante 1.000.000 de años nos iluminamos con fuego, y solo en los últimos 120 logramos la practicidad y seguridad que nos resulta tan habitual.

Lámparas de filamento al vacío:

Un filamento metálico de tungsteno (también llamado wolframio) es calentado mediante el paso de corriente eléctrica hasta alcanzar la temperatura suficiente para irradiar luz. En las primeras lámparas se creaba vacío dentro de la ampolla de vidrio para evitar su combustión, más adelante se empleó una atmósfera de gas inerte para igualar la presión del ambiente y aumentar su resistencia.

Fueron durante más de cien años la principal fuente de luz artificial de uso doméstico. La luz por incandescencia irradia un espectro de color continuo, aunque al tener una temperatura de color muy baja, de alrededor de 2.600 K, su contenido de azul era mínimo, insuficiente para una buena reproducción del color. Su vida útil es de aproximadamente 1.000 horas. Este tipo de lámparas se emplearon en Argentina hasta su prohibición en 2011 por su poca eficiencia energética, y la necesidad económica y ecológica de reducir el consumo eléctrico.

Lámparas de filamento sobrevoltadas Photoflood

El mismo principio de funcionamiento de las anteriores, pero llevando el filamento a una temperatura suficiente para irradiar luz de 3.200 K, alcanzan el contenido mínimo de azul suficiente para lograr un buen equilibrio de color con películas fabricadas especialmente. Al llevar el filamento a una temperatura mayor su vida útil disminuye a 100 horas, y a solo 10 horas en el caso de las Photoflood que llegan a 3.400 K.

Lámparas de tungsteno halógeno

Representan la evolución de las lámparas al vacío o compensadas con gas inerte, el principio de funcionamiento sigue siendo calentar el filamento de tungsteno hasta la incandescencia para producir luz, pero con algunas diferencias que mejoran su rendimiento. Por una parte el uso de cuarzo en la fórmula del vidrio permite que este alcance una temperatura muy alta, esto resulta por una parte en una reducción importante en el tamaño de la lámpara, permitiendo la fabricación de artefactos pequeños de gran potencia comparados a las Photoflood, y por otra crear un reciclo químico entre un gas halógeno y el filamento, que aumenta su estabilidad y rendimiento.

En este tipo de lámparas hay versiones para uso doméstico, de 2.900 / 3.000 K y una duración de 2.000 horas y de uso fotográfico de 3.200 K. su vida útil es de 100 horas.

Tubos fluorescentes y lámparas de bajo consumo

Los tubos fluorescentes irradian luz a partir de la fluorescencia del fósforo que recubre paredes interiores del tubo de vidrio, causada por un gas llevado al estado de plasma que se encuentra en su interior. Irradian sectores del espectro que pueden variar según la composición de este recubrimiento interior variando el color de la luz, los tubos luz día clásicos tienen una notoria dominante verde; luego aparecieron distintos tipos de fósforo (en realidad recibe este nombre pero no es el elemento químico fósforo sino un compuesto) que permitieron los tubos de luz cálida y muchas otras variaciones. Los tubos llamados trifósforo son los especiales para fotografía y video y los que logran el IRC más alto, algunos con valor 85 y otros 90. Si bien es un rendimiento de color aceptable, no los recomendaría cuando la precisión de color sea una condición prioritaria.

Todos los tubos requieren un sistema de alimentación compuesto por un balasto y un arrancador, o en su versión más moderna una reactancia electrónica. Superan a las lámparas incandescentes en relación al consumo, dada su mayor eficiencia y menor pérdida de energía. También su vida útil es mucho mayor al de las lámparas incandescentes.

Las lámparas de bajo consumo son derivadas de los tubos fluorescentes, comparten sus principios de funcionamiento con una tecnología más moderna y aun más eficiente, con la ventaja de su tamaño más reducido y de no requerir la instalación del balasto ya que la reactancia electrónica se encuentra incluida en el cuerpo de la lámpara. También encontraremos versiones de uso doméstico y especiales para fotografía y video.

Resta decir que los tubos fluorescentes contienen una pequeña cantidad de mercurio, por lo cual una vez cumplida su vida útil se transforman en residuos contaminantes que deben ser tratados especialmente.

https://es.wikipedia.org/wiki/Luminaria_fluorescente

LEDS

Led de uso general y de iluminación doméstica

Como podemos comprobar en la vida cotidiana, la tecnología LED ya reemplazó prácticamente a todos los tipos de lámparas usadas anteriormente. Su versatilidad permite la fabricación de una muy amplia gama de tipos de lámparas tanto de uso doméstico como en distintas áreas industriales, desde lámparas decorativas vintage a luminarias para alumbrado público. La reducción del consumo es muy significativa en todos los casos, si tomamos como ejemplo las lámparas halógenas el consumo de los LEDS será unas 7 veces menor para lograr la misma intensidad de luz. Por otra parte la vida útil del led es significativamente mayor. Un diodo LED es un dispositivo que permite el paso de corriente en un solo sentido y que al ser polarizado emite un haz de luz, es un componente electrónico que requiere un circuito a medida para funcionar. Como se dijo anteriormente son fuentes de espectro de color discontinuo. Sin embargo han sido perfeccionados hasta lograr un color adecuado para la iluminación doméstica, en versiones cálida y fría, y podemos encontrarlos de alta potencia para canchas de deportes, en el alumbrado público y muchas otras aplicaciones.

Luminarias especiales para fotografía y video

Para fotografía y video existe una gama amplia de iluminadores, que utilizan leds RGB+W es decir, rojo verde y azul más blanco, esto permite solucionar el problema del espectro discontinuo y lograr buenos valores de IRC. En algunos modelos se puede optar entre 3.200 y 5.600 K. de temperatura de color, para poder combinarlas con otras fuentes de luz. Los modelos más pequeños y portátiles pueden montarse en la zapata de la cámara, y también hay una amplia gama de luminarias de estudio de alta potencia. Hay variedad de marcas y modelos, desde prestaciones básicas, de baja potencia e IRC 85, a otros de alto rendimiento profesional que alcanzan un IRC 98, es decir una muy buena reproducción de color, y una amplia gama de potencias que llegan hasta luces de gran intensidad, la que puede reducirse sin variar el color de la luz. Mientras que los modelos de gama más alta además permiten formar cualquier color mediante el sistema aditivo, y también gamas de color preestablecidas, de fabricantes de filtros u otros tipos de iluminación característicos, en algunos casos pueden medir la composición de la luz ambiente y generar el mismo color, así como efectos de luz de vela, llamas, rayos y otros casos típicos que vienen preconfigurados por software.

Por otra parte disponen de una gran variedad de accesorios modificadores de luz, como softbox, concentradores, accesorios fresnel, etc. En algunos casos permiten intercambiar este tipo de accesorios con flashes de estudio, ya que comparten la bayoneta de acople. En las imágenes podemos ver en una galería distintos tipos de lámparas led iluminación doméstica, y en la otra variedad de artefactos especiales para fotografía y video de distintos calibres, calidades y precios.

En la práctica la intensidad de luz de las luminarias LED es baja en comparación a la luz de flash, y este es un punto crítico para el uso fotográfico, sobre todo respecto al registro de movimiento, y los límites que se encontrarán en algunas situaciones prácticas respecto al triángulo de exposición. Como toda luz continua, una ventaja respecto al flash es ver la iluminación real, por otra parte el control electrónico del color es mucho más simple y rico en posibilidades que el uso de gelatinas. Son fuentes de luz naturalmente dirigidas al video, que pueden emplearse para fotografiar, pero no las consideraría como equipamiento básico de iluminación para un estudio fotográfico. Sin embargo pueden combinarse y resultar complementarias al uso de flash en estudio o exterior.

Flash

Para fotografiar, la luz de flash presenta una serie de ventajas sobre las otras fuentes de luz artificial que consideramos hasta ahora. La breve duración del destello hace que se mencione al flash como una fuente de luz discontinua, mientras que todas las fuentes de luz consideradas hasta aquí son llamadas fuentes de luz continua, ya que pueden permanecer encendidas por el tiempo que queramos. (No confundir con espectro de color continuo o discontinuo).

Una lámpara de flash consiste en un tubo de vidrio relleno de gas xenón que al recibir mediante electrodos una descarga de eléctrica alto voltaje se ioniza, produciendo el destello que irradia luz de gran intensidad.

Las características convenientes de la luz de flash son las siguientes:

  • La intensidad de la luz y la corta duración del destello nos permiten congelar movimientos rápidos del sujeto y también trabajar con cámara en mano, sin estar condicionados al uso obligado de trípode en iluminación de estudio, aun empleando ISO 100.
  • La temperatura de color es semejante a la del sol, lo que posibilita combinar luz de sol y flash sin crear desequilibrios de color, a la vez que la intensidad del destello permite valores de exposición compatibles.
  • El espectro de color del flash es completo con un IRC de 100 o muy cercano.
  • Si el flash completó la carga del capacitor los destellos serán iguales en intensidad de luz y color, es un sistema de gran estabilidad, las variaciones de tensión no afectan el destello. Aun con flashes portátiles a pilas, cuando estas bajan su rendimiento el flash tardará un poco más en cargar, pero cuando se enciende la luz de carga completa, el destello será idéntico al realizado con pilas nuevas.
  • La relación de consumo eléctrico en función de la intensidad de luz es excelente.
  • No genera calor en el ambiente.
  • Con flashes de estudio se puede trabajar con una intensidad de luz agradable en el ambiente aunque la intensidad de los destellos sea muy alta.

En contraposición, la desventaja es que no podemos ver la iluminación mediante destellos, por ello los flashes de estudio tienen una “luz piloto” o “luz de modelaje”, esto es una lámpara (generalmente de tungsteno halógena que ahora va siendo reemplazada por LEDS) que nos muestra lo que hará el destello después: es decir que creamos la puesta de luz viendo la luz continua de la lámpara de modelaje pero la fotografía es registrada con el destello, que presenta las ventajas antes mencionadas.

La mayor parte de los flashes portátiles no tienen luz de modelaje, aunque algunos tienen un led para cumplir esa función. Esto depende del tipo de flash y de las prestaciones que ofrezca cada modelo.

Los flashes de estudio disponen de una amplia gama de accesorios para distribuir la luz: softbox, reflectores de distinto ángulo y dureza de la luz, concentradores, fresnel, etc. En algunos casos los mismos accesorios pueden emplearse también con iluminadores LED para estudio compatibles.

Existe una gran variedad de flashes, desde los más pequeños integrados a algunas cámaras, hasta los portátiles y de estudio de gran intensidad de iluminación, y en cada categoría a su vez, distintos modelos con variedad de prestaciones y potencias.

Puede considerarse que el flash de estudio es el equipo de iluminación más adecuado para un estudio fotográfico, ahora complementado con las luminarias LED para algunas situaciones.

Temperatura de Color y Balance de Blancos en Fotografía. Parte I.

En el artículo ¿Por qué vemos lo que vemos? señalamos que los objetos no tienen color por sí mismos, sino la capacidad de reflejar o absorber determinadas longitudes de onda, y que lo que percibimos es el color de la luz que reflejan. Al tomar fotografías, el color de las fuentes de luz es determinante del resultado en la imagen final. En este artículo abordaremos el concepto de temperatura de color, y a modo de introducción daremos un vistazo al pasado, a las películas color para luz de día y luz artificial, para llegar al balance de blancos en las cámaras digitales. El empleo de gelatinas conversoras, el desarrollo completo de los ajustes posibles en el balance de blancos, el ajuste en aplicaciones de posproducción como Lightroom o Photoshop, la relevancia del tipo de archivo en que se tome la fotografía, los distintos tipos de lámparas y el CRI o índice de reproducción de color, se desarrollarán en nuevos artículos.

El color de la luz

La luz del sol aproximadamente dos horas después del amanecer y dos antes del atardecer es lo que consideramos luz blanca y es la que se emplea naturalmente como parámetro para evaluar el color de los objetos. Al amanecer y al atardecer la luz del sol es más rojiza ya que por el ángulo con que llega a la atmósfera, la dispersión de las longitudes que corresponden al azul es mayor produciendo el color rojo característico del sol en esos momentos. Por otra parte cuando una escena se encuentra a la sombra del sol, es iluminada por la luz azul del cielo, causada también por la mayor dispersión de las longitudes de onda más cortas correspondientes al azul.

¿Qué es la temperatura de color?

¿Cómo podemos denominar el color de una fuente de luz que irradia innumerables longitudes de onda?

Para explicarlo vamos a mencionar un fenómeno físico bien conocido: alguna vez habrán calentado un clavo en el fuego. A temperatura ambiente el clavo no irradia luz, solo la refleja, pero cuando lo calentamos lo suficiente llegará un momento en que se pondrá «al rojo», comenzará a emitir luz y a medida que aumente su temperatura el color de la luz se acercará más al blanco. En física esta experiencia se realiza en forma teórica, considerando un «cuerpo negro» ideal, un objeto que absorba el 100% de la luz que recibe, y que al calentarse resultaría un irradiador perfecto de luz.

A cierta temperatura el cuerpo negro comienza a emitir infrarrojo, que podemos percibir como calor pero no como luz visible, y al incrementarse emitirá luz visible comenzando por rojo oscuro, rojo más claro, naranja e irá recorriendo el espectro de la luz visible a medida que aumente su temperatura, hasta llegar a las longitudes de onda más cortas correspondientes al violeta. A cada temperatura la luz irradiada estará compuesta por todas las longitudes de onda emitidas hasta ese punto del espectro, por esta razón no se percibirá el sector correspondiente a las longitudes de onda del verde, que se verán ya combinadas con rojo y amarillo produciendo una percepción cercana al blanco, que se logrará realmente al llegar a los 5.500 K, cuando se incorpore el azul. A temperaturas mayores predominará el azul, que se incrementará cuanto más alta sea la temperatura que alcance. Este fenómeno se toma patrón de comparación para cualquier otra fuente de luz. Es decir que se emplea como un sistema de denominación del color de la luz, basado en la comparación entre la fuente que nos interesa y la irradiación del cuerpo negro ideal a la misma temperatura en kelvin.

Cuando decimos, por ejemplo, que el sol tiene una temperatura de color de 5.600 Kelvin (K), significa que irradia el mismo color de luz que el cuerpo negro ideal sometido a 5.600 K. Una lámpara de tungsteno para fotografía de 3.200 K irradia las mismas longitudes de onda que el cuerpo negro a 3.200 K.

Mired

Por otra parte el incremento de azul al aumentar la temperatura de color no es lineal: un aumento de 1.000K en la parte baja del espectro, digamos hasta los 3.000K producirá un cambio en el color de la luz mucho mayor que un incremento igual en el rango de 5.000 a 6.000K. Siempre al subir la temperatura de la fuente de luz se incrementa el contenido de azul pero a temperaturas altas el incremento es notablemente menor. Para tener una escala que contemple esta particularidad se emplean los grados Mired, que se obtienen dividiendo 1.000.000 por la temperatura de color de la fuente de luz, por ejemplo:

1.000.000/5.500 K= 181 Mired

1.000.000/3200K= 312 Mired

Esto como veremos más adelante tiene utilidad para determinar correcciones precisas de color, tanto en el ajuste fino de balance de blancos en cámaras digitales, como al determinar qué filtros conversores son adecuados para homogeneizar fuentes de luz de distinta temperatura de color.

¿Respetar o neutralizar el color de la luz?

Son muy pocas las fuentes de luz artificial que emiten un color de luz semejante al de la luz de sol. Al emplear lámparas para tomar fotografías, según el tipo que se utilice, se producirán alteraciones del color si las comparamos con fotografías iluminadas con luz de sol. Estas dominantes de color en algunos casos pueden integrarse naturalmente a la imagen e interpretarse como un elemento descriptivo del ambiente; pero si quisiéramos lograr una reproducción del color semejante a la que obtendríamos con luz blanca, deberíamos neutralizar el color de la luz de dicha fuente para que no tiña toda la escena. Esta será una decisión a tomar sobre el diseño de la imagen, según su expresividad y función.

Se abren entonces dos posibilidades, según el tipo de escena que estemos fotografiando podría interesarnos que el color de la fuente de luz se registre como elemento activo en la imagen, en fotografías documentales o de paisajes, por ejemplo, suele resultar adecuado no neutralizar el color de la luz porque forma parte de la escena, es un componente importante del contexto en la descripción del clima, de la hora del día, del ambiente. (foto superior al comienzo del artículo) En este caso simplemente debemos seleccionar el balance de blancos de luz de sol en la cámara.

 

Mientras que cuando se quieren mostrar las características de un objeto, por ejemplo en la reproducción de una obra de arte o en la fotografía de un producto, seguramente se desee reproducir su color original sin alteraciones producidas por el color de la fuente de luz.

Hay dos posibilidades para neutralizar el color de la fuente de luz: modificando su color mediante filtros conversores (o en el caso de algunos leds mediante su control electrónico), o ajustando la respuesta del material sensible. Con algunas fuentes de luz puede llegarse a una corrección que permita una muy buena reproducción del color, y en otros casos no será posible, según el rango de longitudes de onda (el color) de la fuente de luz y las características del material sensible. Para entender las múltiples herramientas que ofrece la función de Balance de blancos en las cámaras actuales, es útil realizar una comparación con la solución que se desarrolló en la época de las películas color.

Películas para luz de día y luz artificial

Respecto al registro de color existen (o existieron) dos tipos de películas: para luz de día, que están calibradas para una buena reproducción del color a partir de luz blanca, generalmente entre 5.400 y 5.600 K. y para luz artificial de tungsteno de 3.200K. En las películas color, tanto sea en negativos como en diapositivas, la imagen se registra en tres capas de emulsión: una sensible el rojo, otra al verde y otra al azul. (RGB) La separación de color se realiza mediante una combinación entre la sensibilidad cromática de cada capa y el empleo de filtros entre las mismas, de modo que cada una solo registre el color de luz que le corresponde.

En las películas para luz de día las tres capas de emulsión están balanceadas para recibir luz natural de sol, de 5.400 a 5.600 K. en que los componentes de azul verde y rojo presentan porcentajes semejantes, y el espectro es continuo, es decir que abarca todas las longitudes de onda visibles, esta combinación de película y fuente de luz producirá una fotografía sin dominantes de color. El gráfico de la derecha es un espectrograma que muestra las longitudes de onda correspondientes a la luz de sol a media mañana, se puede observar el alto contenido de todas las longitudes de onda del espectro visible.


En cambio, si con este tipo de película para luz de día se tomara una fotografía iluminada por una lámpara de tungsteno de uso doméstico encontraremos una dificultad, ya que estas lámparas alcanzan una temperatura de color mucho más baja que la del sol, aproximadamente 2.600K. En el espectrograma, observamos el mínimo contenido de azul propio de esta fuente de luz.

La insuficiencia de azul, producirá en la imagen un predominio del rojo y el verde, que combinados harán que un objeto blanco aparezca con una notable dominante de color amarillo rojiza.

La solución para emplear luz artificial con buena reproducción de color, involucró tanto la fabricación de lámparas especiales para fotografía, como de películas dedicadas para dichas lámparas. En cuanto a las primeras se trata de lámparas de tungsteno sobrevoltadas, cuyo filamento llega a una mayor temperatura, e irradia luz de 3.200 K, que si bien tiene un contenido de azul mucho menor al de la luz de sol, alcanza el mínimo suficiente para permitir la fabricación de una película especial con buena reproducción de color. Aparecieron entonces películas para luz artificial en las que la capa que registra la información del azul es de un ISO de mayor rapidez respecto a las correspondientes al rojo y verde: se compensa así el menor contenido de azul de la luz con un ISO más alto en la capa del azul y se obtiene de este modo un buen balance de color empleando luz de 3.200 K.
Como ejemplos podemos citar las Kodak Ektachorme EPY de ISO 64 con muy buen rendimiento de color para trabajos publicitarios y la EPT de ISO 160. Así como las Fujichrome 64T y otras equivalentes, que se emplearon durante muchos años.

El balance de blancos en cámaras digitales

En las cámaras digitales el balance de blancos se realiza durante la interpolación de color, es decir en el procedimiento de creación de la imagen a partir de los datos obtenidos por el sensor en el momento de la captura.

Cuando la cámara está configurada para luz de sol, realizará la interpolación de color considerando que la imagen está iluminada por porcentajes semejantes de azul, verde y rojo, es decir que es el caso equivalente al que se describió más arriba respecto a la película de luz de día. Si la fuente de luz es el sol durante el día (sin considerar el amanecer ni el atardecer) la reproducción del color será correcta, pero con otras fuentes de luz en las que predomine un color este se registrará como una dominante de color, del mismo modo en que ocurriría en una película para luz de día. Por ejemplo, al tomar una fotografía en sombra la luz del cielo producirá una dominante azulada. Si volviéramos al ejemplo de fotografiar con el balance para luz de sol con una lámpara de tungsteno, obtendríamos igual que con la película para luz de día una dominante amarillo rojiza. El color de la dominante variará según el color de la fuente de luz, si en vez de tungsteno empleáramos un tubo fluorescente de «luz día» la dominante sería verdosa. Lo importante es que cualquier composición cromática de la luz distinta a la luz blanca quedará registrada en la imagen. Este es un concepto central.

Si en el control de balance de blancos de la cámara establecemos el ajuste para una lámpara fotográfica de 3.200 K (cuyo contenido de azul es mucho menor que el de la luz de sol) estaremos dando al software la instrucción de amplificar la señal que corresponde al azul en mayor medida que el rojo y el verde, algo equivalente a lo que se lograba en película aumentando el ISO de la capa correspondiente al azul. A diferencia de lo que ocurría con la película en la que disponíamos de dos únicas posibilidades de balance de blanco (películas para luz de sol o artificial) en una cámara digital este ajuste se puede realizar en forma continua, lo que brinda una enorme flexibilidad y la posibilidad de establecer un balance a medida para fuentes de luz de diferente temperatura de color; y hasta podemos ajustarlo con precisión a la fuente de luz que estemos utilizando, teniendo en cuenta no solo sus especificaciones teóricas sino las condiciones concretas de uso, su desgaste, la tensión de la red eléctrica, etc. Sin embargo esta flexibilidad también tiene un límite: si la fuente de luz carece de determinadas longitudes de onda el software de la cámara no puede inventarlas. Por ejemplo, una lámpara de filamento de 2.600 K irradia un contenido tan bajo de azul que demandaría amplificar demasiado la señal, esto produciría ruido, una imagen de baja calidad y aun así no se lograría una buena reproducción de color. Con fuentes de luz de espectro discontinuo (tubos fluorescentes, lámparas de vapor de sodio, etc) pueden ocurrir problemas semejantes, y aun con las grandes posibilidades de ajuste de las cámaras actuales, no se puede lograr una buena reproducción del color de las superficies que no reciban todas las longitudes de onda que pueden reflejar. Por tanto, si bien el balance de blancos en la captura digital ofrece posibilidades mucho mayores de compensación respecto a las que eran posibles en película, no debe pensarse que es un recurso «mágico», cuando la fotografía requiera una exigencia profesional de buena calidad en la reproducción del color, será necesario emplear fuentes de luz que irradien las longitudes de onda adecuadas para lograr una reproducción del color consistente.  Esto es lo que se expresa en el CRI, el índice de reproducción de color de una fuente de luz.

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