Luz natural y tipos de lámparas, el color de la luz.

Se recomienda la lectura Temperatura de Color y Balance de Blancos en Fotografía Parte I antes de la lectura de este artículo.

En el artículo ¿Por qué vemos lo que vemos? observamos que los objetos no tienen color por sí mismos, sino que el color con que los percibimos está determinado por sus características de absorción y reflexión, y el color con que percibimos las longitudes de onda que puede reflejar su superficie. El color de la luz con que tomamos una fotografía es determinante del que quedará registrado en la imagen. Por tanto conocer el color y algunas otras características de las fuentes de luz es algo necesario en la formación fotográfica. A continuación un listado de las fuentes de luz más utilizadas y sus características principales en cuanto a color, sin considerar otras propiedades.

Fuentes de luz de espectro de color continuo y discontinuo

La luz del sol, la producida por incandescencia, la de flash, y algunas otras lámparas irradian todas las longitudes de onda visibles, esto es lo que se llama espectro de color continuo, y es el tipo de luz que permite la mejor percepción y registro del color. Si recordamos que los objetos de por sí no son de color, sino que tienen la capacidad de reflejar determinadas longitudes de onda, es claro que para que ese color sea reflejado por el objeto, antes debe ser irradiado por la fuente de luz que lo ilumine. (Clic en los gráficos para ampliarlos)

Otras fuentes de luz como los tubos fluorescentes, los LEDS, lámparas de descarga de sodio u otros gases, irradian sectores del espectro visible pero no todas las longitudes de onda. Esto quiere decir que un objeto que tenga la capacidad de reflejar longitudes de onda que la fuente de luz no irradie, tendrá una reproducción de color deficiente: el objeto no puede reflejar las longitudes de onda que no le llegan. Independientemente de que estos tipos de lámparas resulten alternativas eficientes para iluminación, no son buenas para la percepción ni el registro fotográfico del color, tanto sea en película como digital. Sin embargo existen tubos fluorescentes y LEDS especiales para fotografía y cine que amplían su espectro de color para lograr un buen rendimiento, de costo más alto que el que justifica el uso de iluminación doméstica, pero aceptable para uso profesional.

Índice de reproducción cromática IRC (CRI en inglés)

Una vez expuesta la relevancia que tiene el espectro de color, se hace necesario poder expresar de un modo objetivo cuán completo sea el espectro emitido por una fuente de luz. El índice de reproducción cromática permite cuantificar el rendimiento de una fuente de luz en comparación a la luz de sol que se considera el ideal con un valor del 100%. La fuente es comparada en base a ocho muestras de color normalizado (R1 a R8) si bien a veces se consideran 14 colores en una muestra ampliada. Cuanto más cercano al 100 resulte el valor de la fuente de luz mejor será su rendimiento. Se consideran fuentes de buena reproducción de color las que tienen un valor de 95 en adelante. Los gráficos a continuación muestran el porcentaje de reproducción de las muestras RA 1 a RA 14 que se consideran en la determinación del valor de IRC. Se puede observar el gráfico correspondiente a luz de sol a través de nubes con distintos tipos de LEDS de uso doméstico.

Más recientemente se han incorporado otros índices de rendimiento de fuentes de luz, como el TLCI, que tiene en cuenta la reproducción de color de un sensor digital, mientras que el IRC valora las muestras según la percepción de la visión humana. Por otra parte el TLCI considera 24 muestras de color en vez de 14. Otros índices son el TLCF y el SSI, puede ampliarse esta información en este enlace.

Luz Natural

La luz natural proviene del sol que irradia todas las longitudes de onda del espectro visible, es decir, el espectro de color completo que permite la mejor reproducción de color, sin embargo deben tenerse en cuenta las variaciones que se producirán según los fenómenos que la afecten hasta llegar a nosotrxs. Estas variaciones serán distintas en función de la ubicación geográfica, la época de año, la hora del día y otros factores.

Luz de sol directa al amanecer y al atardecer

A la salida y a la puesta del sol los rayos de luz llegan en forma más rasante y al penetrar en la atmósfera enfrentan un ángulo de entrada mayor, esto producirá que las longitudes de onda correspondientes al azul sean dispersadas en mayor medida que las del rojo y el verde, como consecuencia la luz del sol se torna notablemente rojiza y su temperatura de color mucho más baja que la que tendrá un par de horas más tarde. La temperatura de color del sol rasante puede llegar a los 2.700 K.

Luz de sol directa:

Aproximadamente dos horas después del amanecer y dos antes del atardecer nos llega la que consideramos como luz blanca. Su temperatura de color puede variar entre 5.200 a 5.600 K, según la latitud y longitud en que nos encontremos, y la época del año. El sol irradia el espectro de color completo, es decir todas las longitudes de onda visibles, por lo tanto, es la mejor fuente de luz para la reproducción del color.

Luz del cielo: La luz del cielo proviene del fenómeno de dispersión, que se produce, como ya se mencionó, cuando la luz del sol penetra en la atmósfera y las longitudes de onda más cortas correspondientes al azul son refractadas en mayor medida respecto al rojo y el verde. En la escala de temperatura de color puede llegar hasta 27.000 K. Comparada con la luz directa de sol la luz del cielo es azul, si tomamos una fotografía con el balance de blancos configurado para luz de sol, la imagen registrará una dominante azul. (Sin espectrograma disponible)

Nublado: Los días nublados presentan incontables variaciones según la densidad de las nubes, el porcentaje de luz de sol que las atraviese, y muchas otra variables, pero podemos considerar que la luz resultará más fría que la del sol y más cálida que la luz del cielo azul en un día despejado. La temperatura de color muchas veces rondará los  12.000 K.         

Fuentes de luz artificial

En los últimos años, la tecnología LED ha desplazado a la mayor parte de los distintos tipos de fuentes de luz artificial que se habían usado anteriormente. Aun así, tiene sentido hacer una reseña histórica de las principales fuentes de luz y su evolución, en parte porque algunas siguen empleándose, aunque estén en vías de reemplazo, y también porque siempre es bueno conocer cómo llegamos hasta el desarrollo presente.

Una pequeña reflexión: Empleamos la luz eléctrica como algo natural que siempre estuvo disponible, pero no fue así. Se considera que los antecesores del homo sapiens controlaron el uso del fuego hace por lo menos un millón de años, el hombre moderno data de unos 125.000 años. La primera lámpara eléctrica estable fue patentada por Edison en 1.879 y su empleo se extendió y popularizó durante las primeras dos décadas del siglo XX. Es decir que durante 1.000.000 de años nos iluminamos con fuego, tanto fuera con fogatas, antorchas, velas, mechas, o faroles de gas; y solo en los últimos 120 años logramos la practicidad y seguridad de la luz eléctrica, que nos resulta hoy tan natural.

Lámparas de filamento al vacío:

Un filamento metálico de tungsteno (también llamado wolframio) es calentado mediante el paso de corriente eléctrica hasta alcanzar la temperatura suficiente para irradiar luz. En las primeras lámparas se creaba vacío dentro de la ampolla de vidrio para evitar su combustión, más adelante se empleó una atmósfera de gas inerte para igualar la presión del ambiente y aumentar su resistencia.

Fueron durante más de cien años la principal fuente de luz artificial de uso doméstico. La luz por incandescencia irradia un espectro de color continuo, aunque al tener una temperatura de color muy baja, de alrededor de 2.600 K, su contenido de azul era mínimo, insuficiente para una buena reproducción del color. Su vida útil es de aproximadamente 1.000 horas. Este tipo de lámparas se emplearon en Argentina hasta su prohibición en 2011 por su poca eficiencia energética, y la necesidad económica y ecológica de reducir el consumo eléctrico.

Lámparas de filamento sobrevoltadas Photoflood

El mismo principio de funcionamiento de las anteriores, pero llevando el filamento a una temperatura suficiente para irradiar luz de 3.200 K, alcanzan el contenido mínimo de azul suficiente para lograr un buen equilibrio de color con películas fabricadas especialmente. Al llevar el filamento a una temperatura mayor su vida útil disminuye a 100 horas, y a solo 10 horas en el caso de las Photoflood que llegan a 3.400 K.

Lámparas de tungsteno halógeno

Representan la evolución de las lámparas al vacío o compensadas con gas inerte, el principio de funcionamiento sigue siendo calentar el filamento de tungsteno hasta la incandescencia para producir luz, pero con algunas diferencias que mejoran su rendimiento. El uso de cuarzo en la fórmula del vidrio permite que éste alcance una temperatura muy alta, lo que resulta por una parte en una reducción importante en el tamaño de la lámpara, permitiendo la fabricación de artefactos pequeños de gran potencia comparados a las Photoflood, y por otra crear un reciclo químico entre un gas halógeno y el filamento, que aumenta su estabilidad y rendimiento.

En este tipo de lámparas hay versiones para uso doméstico, de 2.900 / 3.000 K y una duración de 2.000 horas y de uso fotográfico de 3.200 K. su vida útil es de 100 horas.

Tubos fluorescentes y lámparas de bajo consumo

Los tubos fluorescentes irradian luz a partir de la fluorescencia del fósforo que recubre paredes interiores del tubo de vidrio, causada por un gas llevado al estado de plasma que se encuentra en su interior. Irradian sectores del espectro que pueden variar según la composición de este recubrimiento interior variando el color de la luz, los tubos luz día clásicos tienen una notoria dominante verde; luego aparecieron distintos tipos de fósforo (en realidad recibe este nombre pero no es el elemento químico fósforo sino un compuesto) que permitieron los tubos de luz cálida y muchas otras variaciones. Los tubos llamados trifósforo son los especiales para fotografía y video y los que logran el IRC más alto, algunos con valor 85 y otros 90. Si bien es un rendimiento de color aceptable, no los recomendaría cuando la precisión de color sea una condición prioritaria.

Todos los tubos requieren un sistema de alimentación compuesto por un balasto y un arrancador, o en su versión más moderna una reactancia electrónica. Superan a las lámparas incandescentes en relación al consumo, dada su mayor eficiencia y menor pérdida de energía. También su vida útil es mucho mayor al de las lámparas incandescentes.

Las lámparas de bajo consumo son derivadas de los tubos fluorescentes, comparten sus principios de funcionamiento con una tecnología más moderna y aun más eficiente, con la ventaja de su tamaño más reducido y de no requerir la instalación del balasto ya que la reactancia electrónica se encuentra incluida en el cuerpo de la lámpara. También encontraremos versiones de uso doméstico y especiales para fotografía y video.

Resta decir que los tubos fluorescentes contienen una pequeña cantidad de mercurio, por lo cual una vez cumplida su vida útil se transforman en residuos contaminantes que deben ser tratados especialmente.

https://es.wikipedia.org/wiki/Luminaria_fluorescente

LEDS

Led de uso general y de iluminación doméstica

Como podemos comprobar en la vida cotidiana, la tecnología LED ya reemplazó prácticamente a todos los tipos de lámparas usadas anteriormente. Su versatilidad permite la fabricación de una muy amplia gama de tipos de lámparas tanto de uso doméstico como en distintas áreas industriales, desde lámparas decorativas vintage a luminarias para alumbrado público. La reducción del consumo es muy significativa en todos los casos, si tomamos como ejemplo las lámparas halógenas el consumo de los LEDS será unas 7 veces menor para lograr la misma intensidad de luz. Por otra parte la vida útil del led es significativamente mayor. Un diodo LED es un dispositivo que permite el paso de corriente en un solo sentido y que al ser polarizado emite un haz de luz, es un componente electrónico que requiere un circuito a medida para funcionar. Como se dijo anteriormente son fuentes de espectro de color discontinuo. Sin embargo han sido perfeccionados hasta lograr un color adecuado para la iluminación doméstica, en versiones cálida y fría, y podemos encontrarlos de alta potencia para canchas de deportes, en el alumbrado público y muchas otras aplicaciones.

Luminarias especiales para fotografía y video

Para fotografía y video existe una gama amplia de iluminadores, que utilizan leds RGB+W es decir, rojo verde y azul más blanco, esto permite solucionar el problema del espectro discontinuo y lograr buenos valores de IRC. En algunos modelos se puede optar entre 3.200 y 5.600 K. de temperatura de color, para poder combinarlas con otras fuentes de luz. Los modelos más pequeños y portátiles pueden montarse en la zapata de la cámara, y también hay una amplia gama de luminarias de estudio de alta potencia. Hay variedad de marcas y modelos, desde prestaciones básicas, de baja potencia e IRC 85, a otros de alto rendimiento profesional que alcanzan un IRC 98, es decir una muy buena reproducción de color, y una amplia gama de potencias que llegan hasta luces de gran intensidad, la que puede reducirse sin variar el color de la luz. Mientras que los modelos de gama más alta además permiten formar cualquier color mediante el sistema aditivo, y también gamas de color preestablecidas, de fabricantes de filtros u otros tipos de iluminación característicos, en algunos casos pueden medir la composición de la luz ambiente y generar el mismo color, así como efectos de luz de vela, llamas, rayos y otros casos típicos que vienen preconfigurados por software.

Por otra parte disponen de una gran variedad de accesorios modificadores de luz, como softbox, concentradores, accesorios fresnel, etc. En algunos casos permiten intercambiar este tipo de accesorios con flashes de estudio, ya que comparten la bayoneta de acople. En las imágenes podemos ver en una galería distintos tipos de lámparas led iluminación doméstica, y en la otra variedad de artefactos especiales para fotografía y video de distintos calibres, calidades y precios.

En la práctica la intensidad de luz de las luminarias LED es baja en comparación a la luz de flash, y este es un punto crítico para el uso fotográfico, sobre todo respecto al registro de movimiento, y los límites que se encontrarán en algunas situaciones prácticas respecto al triángulo de exposición. Como toda luz continua, una ventaja respecto al flash es ver la iluminación real, por otra parte el control electrónico del color es mucho más simple y rico en posibilidades que el uso de gelatinas. Son fuentes de luz naturalmente dirigidas al video, que pueden emplearse para fotografiar, pero no las consideraría como equipamiento básico de iluminación para un estudio fotográfico. Sin embargo pueden combinarse y resultar complementarias al uso de flash en estudio o exterior.

Flash

Para fotografiar, la luz de flash presenta una serie de ventajas sobre las otras fuentes de luz artificial que consideramos hasta ahora. La breve duración del destello hace que se mencione al flash como una fuente de luz discontinua, mientras que todas las fuentes de luz consideradas hasta aquí son llamadas fuentes de luz continua, ya que pueden permanecer encendidas por el tiempo que queramos. (No confundir con espectro de color continuo o discontinuo).

Una lámpara de flash consiste en un tubo de vidrio relleno de gas xenón que al recibir mediante electrodos una descarga de eléctrica alto voltaje se ioniza, produciendo el destello que irradia luz de gran intensidad.

Las características convenientes de la luz de flash son las siguientes:

  • La intensidad de la luz y la corta duración del destello nos permiten congelar movimientos rápidos del sujeto y también trabajar con cámara en mano, sin estar condicionados al uso obligado de trípode en iluminación de estudio, aun empleando ISO 100.
  • La temperatura de color es semejante a la del sol, lo que posibilita combinar luz de sol y flash sin crear desequilibrios de color, a la vez que la intensidad del destello permite valores de exposición compatibles.
  • El espectro de color del flash es completo con un IRC de 100 o muy cercano.
  • Si el flash completó la carga del capacitor los destellos serán iguales en intensidad de luz y color, es un sistema de gran estabilidad, las variaciones de tensión no afectan el destello. Aun con flashes portátiles a pilas, cuando estas bajan su rendimiento el flash tardará un poco más en cargar, pero cuando se enciende la luz de carga completa, el destello será idéntico al realizado con pilas nuevas.
  • La relación de consumo eléctrico en función de la intensidad de luz es excelente.
  • No genera calor en el ambiente.
  • Con flashes de estudio se puede trabajar con una intensidad de luz agradable en el ambiente aunque la intensidad de los destellos sea muy alta.

En contraposición, la desventaja es que no podemos ver la iluminación mediante destellos, por ello los flashes de estudio tienen una “luz piloto” o “luz de modelaje”, esto es una lámpara (generalmente de tungsteno halógena que ahora va siendo reemplazada por LEDS) que nos muestra lo que hará el destello después: es decir que creamos la puesta de luz viendo la luz continua de la lámpara de modelaje pero la fotografía es registrada con el destello, que presenta las ventajas antes mencionadas.

La mayor parte de los flashes portátiles no tienen luz de modelaje, aunque algunos tienen un led para cumplir esa función. Esto depende del tipo de flash y de las prestaciones que ofrezca cada modelo.

Los flashes de estudio disponen de una amplia gama de accesorios para distribuir la luz: softbox, reflectores de distinto ángulo y dureza de la luz, concentradores, fresnel, etc. En algunos casos los mismos accesorios pueden emplearse también con iluminadores LED para estudio compatibles.

Existe una gran variedad de flashes, desde los más pequeños integrados a algunas cámaras, hasta los portátiles y de estudio de gran intensidad de iluminación, y en cada categoría a su vez, distintos modelos con variedad de prestaciones y potencias.

Puede considerarse que el flash de estudio es el equipo de iluminación más adecuado para un estudio fotográfico, ahora complementado con las luminarias LED para algunas situaciones.

Modos de realizar el balance de blancos.

Este es el tercer artículo relativo a temperatura de color, como son correlativos se aconseja la lectura previa de Temperatura de Color y Balance de Blancos en Fotografía Parte I y Fuentes de luz y tipos de lámparas, el color de la luz.Las cámaras de prestaciones medias a altas ofrecen distintos modos para ejecutar el balance de blancos, el menú de configuración muestra una gama amplia de posibilidades que puede causar cierta confusión, conviene conocer de qué modo trabaja cada opción. En este artículo desarrollaremos las posibilidades más habituales y su conveniencias y limitaciones según el tipo de trabajo que estemos realizando.

Archivos raw y jpg y balance de blancos.

Antes de entrar en el tema específico conviene hacer una observación importante a tener en cuenta. Los archivos raw o dng se diferencian en la cantidad de información que guardan, mientras los raw conservan toda la información captada por el sensor de la cámara, los jpg luego de realizar un revelado automático en la cámara eliminan los datos que no utilizaron en dicho proceso. Esto significa que si quiero modificar el balance de blancos en la posproducción, a partir de un archivo raw podré hacerlo sin pérdida de calidad, mientras que un jpg sufrirá una perdida ya que no contiene la información necesaria para una nueva interpolación de color en las mismas condiciones que cuando se realizó originalmente en la cámara. Si además el archivo jpg estuviese muy comprimido, la cantidad de información sería aun menor.

¿Cómo funciona el balance de blancos?

Para que el software de la cámara pueda generar la imagen al realizar la interpolación de color requiere un dato clave que debe ingresar el usuario: cuál es el color de la fuente de luz? En base a este dato el algoritmo puede equilibrar el color de toda la imagen, este es un paso necesario que puede realizarse con distintos métodos, cada uno de estos representa un modo expresado en el menú que ofrece las opciones de calibración correspondientes.

Cuando seleccionamos una opción estamos informando al software de la cámara cómo está compuesto el blanco, para que al realizar la interpolación de color equilibre los valores de azul, rojo y verde para crear una imagen de color neutro.

Opciones del balance de blancos

Fuentes de luz de uso habitual

En el menú que vemos arriba (el de la imagen el correspondiente a una Nikon D750, pero todas las cámaras tendrán uno semejante) muestra un listado de las fuentes de luz más habituales y algunas opciones específicas. Por ejemplo, si elegimos la opción de “Luz de sol directa” el software de la cámara va a considerar que la fuente de luz que ilumina la escena contiene porcentajes iguales o semejantes de azul rojo y verde, y efectuará la interpolación de color a partir de este dato. Si eligiéramos “Fluorescente” seguramente va a considerar que el nivel de verde es más alto que el de rojo y azul, y al realizar la interpolación de color “subirá el volumen” de estos últimos. Sin embargo existen muchos tipos de tubos fluorescentes y la cámara desconoce cual estamos empleando, y solo brinda una aproximación, que podría resultar más o menos acertada y por consiguiente el resultado más o menos preciso. Cada una de estas opciones a su vez puede ajustarse entrando a un submenú, con lo cual el sistema permite lograr precisión mediante prueba y error. Las demás fuentes de luz preconfiguradas en la lista se emplearán del mismo modo.

Balance de blancos automático:

La cámara evalúa el color de la luz en cada disparo, y configura automáticamente el balance de blancos que considera conveniente. Como en el caso de las fuentes del listado, también puede realizarse un ajuste más preciso sobre el primer resultado, entrando al submenú de ajuste por ejes azul-amarillo y verde-magenta. En general tiene muy buen rendimiento, sin embargo hay situaciones en que los colores de la escena pueden alterar el resultado final generando inconsistencias. Por ejemplo, si fotografío a una persona sobre un fondo pleno de color intenso, supongamos rojo, y luego cambio el fondo por otro color podría variar el color de piel en la misma persona, en este caso la cámara no puede diferenciar perfectamente el color propio de la luz respecto al color de los objetos que se encuentran en la escena.

Como ejemplo podríamos poner una sesión de fotografía de modelo en estudio: los cambios de vestuario y de color de fondo podrían modificar el color de toda la imagen. En este caso sería mucho más consistente realizar el balance de blancos ajustado según la luz que se esté empleando.

Por otra parte, hay quienes emplean este modo para “despreocuparse” del tema de temperatura de color y eventualmente modificarlo en posproducción. Este puede ser un buen método al tomar fotografías callejeras, o documentales. Personalmente no suelo emplearlo porque prefiero decidir cómo tratar el color en la imagen y no dejarlo librado al comportamiento del software. La primera vez que veo la imagen descargada en la PC, me interesa que el color de la luz forme parte de la imagen, muchas veces es un elemento expresivo y de contexto, después puedo modificarlo si me resulta mejor en términos expresivos o de diseño de la imagen. Neutralizar el color de la luz a priori no me parece el mejor punto de partida, pero esta es una apreciación personal.

Ingresar el valor en Kelvin de la fuente de luz empleada

Otra posibilidad que ofrecen las cámaras es la de ingresar la temperatura de color de la fuente de luz que estemos empleando. Para ello obviamente debemos conocer ese valor, el mejor modo sería disponer de un termocolorímetro, un instrumento que sirve para medir la temperatura de color, aunque no suele formar parte del equipo fotográfico más habitual. Si estuviera empleando luz artificial podría emplear el valor nominal especificado por el fabricante, aunque eso podría ser aproximado y no el valor real. Este método es válido para luz natural y para lámparas de espectro de color continuo, y puede ajustarse el resultado por prueba y error como en los demás casos.

Balance personalizado o a medida

Por último también existe la posibilidad de realizar un balance personalizado, esto es midiendo la fuente de luz que vamos a emplear con la propia cámara. Sin dudas es el método más preciso, ya que tiene en cuenta la composición de color real de la luz que estemos empleando en las condiciones concretas de uso, incorporando cualquier variable que afecte el color de la luz, incluidos factores externos como el rebote de luz sobre vegetación, o una pared cercana, y en el caso de una fuente artificial teniendo en cuenta el desgaste, la tensión eléctrica y cualquier variable que afecte el color final de la luz. Esto es porque estamos realizando la evaluación del color en las condiciones reales de uso. Más allá de las instrucciones de menú de la cámara que se esté empleando, el sistema consiste en realizar la evaluación sobre la superficie de una hoja blanca o una carta del gris medio. (Aquí lo que importa es que la carta gris garantiza que no refleja dominantes de color, esto no debe confundirse con ninguna instancia de medición de luz relacionada con la exposición). En estas condiciones si la superficie que refleja la luz es neutra, cualquier variación en los porcentajes de RGB que haga predominar un color sobre otro solo puede atribuirse a la fuente de luz, y el software realizará el mejor ajuste posible para la correcta reproducción del blanco. Se evita así la posibilidad de que el color de la escena esté alterando la evaluación del color de la luz, tal como puede ocurrir en el balance de blancos automático.

Filtros y gelatinas conversoras

Emparejar fuentes de distinto color

Como vimos en el primer artículo sobre temperatura de color, en la fotografía analógica, la única posibilidad para emplear una película fabricada para luz de día con luz artificial, era utilizando un filtro conversor de temperatura de color, en este caso un filtro azul 80A, que absorbía el exceso de rojo y verde y dejaba pasar una composición cromática aproximada al blanco. En el caso inverso, si empleando película para luz de tungsteno de 3.200 K. queríamos fotografiar con luz de día debíamos emplear un filtro 85 de color anaranjado para equilibrar el color. Esos filtros de cristal se colocaban en el objetivo de la cámara y actuaban sobre toda la luz en forma homogénea.

En las cámaras digitales no tiene sentido el empleo de estos filtros porque el balance de blancos obtenido durante la interpolación de color permite ajustes más flexibles y precisos. Sin embargo los filtros se siguen empleando, no en el objetivo de la cámara sino como hojas flexibles -llamadas gelatinas- que se colocan delante de las fuentes de luz para modificar su color. Están fabricadas sobre un material incombustible y con pigmentos resistentes a la luz y el calor.

Esto permite por una parte equilibrar fuentes de distinta temperatura de color empleadas en la misma toma, por ejemplo, si utilizamos flash y luz de tungsteno en la misma puesta de luz, aun con la flexibilidad del ajuste digital no lograríamos un bien resultado: si hacemos el balance para flash, la parte iluminada por la luz de tungsteno quedaría con una fuerte dominante rojo-anaranjada, pero si hiciéramos el balance para 3.200 k. la parte de la escena iluminada por el flash presentaría una dominante azul. La solución es emparejar el color de las dos fuentes de luz, por ejemplo colocando una gelatina naranja CTO (equivalente al filtro 85) por delante del flash, eso permitiría configurar el balance de blancos en la cámara para luz de 3.200 K. La otra posibilidad sería colocar una gelatina azul CTB (equivalente al filtro 80A) por delante de la luz de 3.200 k. y en la cámara hacer el balance para la luz del flash. Los filtros conversores de gelatina vienen con distintos valores de saturación: 1/8, 1/4, 1/2 y pleno. Esto permite hacer graduaciones de valores intermedios.

Diferenciar el color de fuentes iguales para crear climas

El uso de gelatinas también permite generar dominantes de color intencionalmente para crear climas de iluminación, por ejemplo empleando flashes crear una dominante rojiza para emular el color de luz de faroles de kerosén en el interior de una cabaña, empleando una gelatina coversora CTO. Si a la vez quisiéramos simular la entrada de luz de luna por una ventana, convendría que esta luz tuviese una dominante azulada, podríamos emplear una gelatina azul CTB. Las distintas graduaciones de saturación permitirán dosificar la intensidad de los efectos para lograr verosimilitud. Podríamos pensar que para dar color a la luz podríamos emplear cualquier material transparente como un acetato o papel celofán económico y efectivamente es una posibilidad, dado que el costo de las gelatinas es relativamente alto. (Con papel celofán y lámparas de tungsteno hay que tener cuidado de que no se prendan fuego…) Más allá de esta precaución para lograr colores de fantasía podemos usar cualquier material que logre el color que buscamos. Pero en el caso del ejemplo de luz de faroles de kerosén y luz de luna, no será tan sencillo lograr un color creíble. Las gelatinas conversoras tienen la gama de color que corresponde a la temperatura de color y esto garantiza un efecto verosímil.