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Temperatura de Color y Balance de Blancos en Fotografía. Parte I.

En el artículo ¿Por qué vemos lo que vemos? señalamos que los objetos no tienen color por sí mismos, sino la capacidad de reflejar o absorber determinadas longitudes de onda, y que lo que percibimos es el color de la luz que reflejan. Al tomar fotografías, el color de las fuentes de luz es determinante del resultado en la imagen final. En este artículo abordaremos el concepto de temperatura de color, y a modo de introducción daremos un vistazo al pasado, a las películas color para luz de día y luz artificial, para llegar al balance de blancos en las cámaras digitales. El empleo de gelatinas conversoras, el desarrollo completo de los ajustes posibles en el balance de blancos, el ajuste en aplicaciones de posproducción como Lightroom o Photoshop, la relevancia del tipo de archivo en que se tome la fotografía, los distintos tipos de lámparas y el CRI o índice de reproducción de color, se desarrollarán en nuevos artículos.

El color de la luz

La luz del sol aproximadamente dos horas después del amanecer y dos antes del atardecer es lo que consideramos luz blanca y es la que se emplea naturalmente como parámetro para evaluar el color de los objetos. Al amanecer y al atardecer la luz del sol es más rojiza ya que por el ángulo con que llega a la atmósfera, la dispersión de las longitudes que corresponden al azul es mayor produciendo el color rojo característico del sol en esos momentos. Por otra parte cuando una escena se encuentra a la sombra del sol, es iluminada por la luz azul del cielo, causada también por la mayor dispersión de las longitudes de onda más cortas correspondientes al azul.

¿Qué es la temperatura de color?

¿Cómo podemos denominar el color de una fuente de luz que irradia innumerables longitudes de onda?

Para explicarlo vamos a mencionar un fenómeno físico bien conocido: alguna vez habrán calentado un clavo en el fuego. A temperatura ambiente el clavo no irradia luz, solo la refleja, pero cuando lo calentamos lo suficiente llegará un momento en que se pondrá «al rojo», comenzará a emitir luz y a medida que aumente su temperatura el color de la luz se acercará más al blanco. En física esta experiencia se realiza en forma teórica, considerando un «cuerpo negro» ideal, un objeto que absorba el 100% de la luz que recibe, y que al calentarse resultaría un irradiador perfecto de luz.

A cierta temperatura el cuerpo negro comienza a emitir infrarrojo, que podemos percibir como calor pero no como luz visible, y al incrementarse emitirá luz visible comenzando por rojo oscuro, rojo más claro, naranja e irá recorriendo el espectro de la luz visible a medida que aumente su temperatura, hasta llegar a las longitudes de onda más cortas correspondientes al violeta. A cada temperatura la luz irradiada estará compuesta por todas las longitudes de onda emitidas hasta ese punto del espectro, por esta razón no se percibirá el sector correspondiente a las longitudes de onda del verde, que se verán ya combinadas con rojo y amarillo produciendo una percepción cercana al blanco, que se logrará realmente al llegar a los 5.500 K, cuando se incorpore el azul. A temperaturas mayores predominará el azul, que se incrementará cuanto más alta sea la temperatura que alcance. Este fenómeno se toma patrón de comparación para cualquier otra fuente de luz. Es decir que se emplea como un sistema de denominación del color de la luz, basado en la comparación entre la fuente que nos interesa y la irradiación del cuerpo negro ideal a la misma temperatura en kelvin.

Cuando decimos, por ejemplo, que el sol tiene una temperatura de color de 5.600 Kelvin (K), significa que irradia el mismo color de luz que el cuerpo negro ideal sometido a 5.600 K. Una lámpara de tungsteno para fotografía de 3.200 K irradia las mismas longitudes de onda que el cuerpo negro a 3.200 K

¿Respetar o neutralizar el color de la luz?

Son muy pocas las fuentes de luz artificial que emiten un color de luz semejante al de la luz de sol. Al emplear lámparas para tomar fotografías, según el tipo que se utilice, se producirán alteraciones del color si las comparamos con fotografías iluminadas con luz de sol. Estas dominantes de color en algunos casos pueden integrarse naturalmente a la imagen e interpretarse como un elemento descriptivo del ambiente; pero si quisiéramos lograr una reproducción del color semejante a la que obtendríamos con luz blanca, deberíamos neutralizar el color de la luz de dicha fuente para que no tiña toda la escena. Esta será una decisión a tomar sobre el diseño de la imagen, según su expresividad y función.

Se abren entonces dos posibilidades, según el tipo de escena que estemos fotografiando podría interesarnos que el color de la fuente de luz se registre como elemento activo en la imagen, en fotografías documentales o de paisajes, por ejemplo, suele resultar adecuado no neutralizar el color de la luz porque forma parte de la escena, es un componente importante del contexto en la descripción del clima, de la hora del día, del ambiente. (foto superior al comienzo del artículo) En este caso simplemente debemos seleccionar el balance de blancos de luz de sol en la cámara.

 

Mientras que cuando se quieren mostrar las características de un objeto, por ejemplo en la reproducción de una obra de arte o en la fotografía de un producto, seguramente se desee reproducir su color original sin alteraciones producidas por el color de la fuente de luz.

Hay dos posibilidades para neutralizar el color de la fuente de luz: modificando su color mediante filtros conversores (o en el caso de algunos leds mediante su control electrónico), o ajustando la respuesta del material sensible. Con algunas fuentes de luz puede llegarse a una corrección que permita una muy buena reproducción del color, y en otros casos no será posible, según el rango de longitudes de onda (el color) de la fuente de luz y las características del material sensible. Para entender las múltiples herramientas que ofrece la función de Balance de blancos en las cámaras actuales, es útil realizar una comparación con la solución que se desarrolló en la época de las películas color.

Películas para luz de día y luz artificial

Respecto al registro de color existen (o existieron) dos tipos de películas: para luz de día, que están calibradas para una buena reproducción del color a partir de luz blanca, generalmente entre 5.400 y 5.600 K. y para luz artificial de tungsteno de 3.200K. En las películas color, tanto sea en negativos como en diapositivas, la imagen se registra en tres capas de emulsión: una sensible el rojo, otra al verde y otra al azul. (RGB) La separación de color se realiza mediante una combinación entre la sensibilidad cromática de cada capa y el empleo de filtros entre las mismas, de modo que cada una solo registre el color de luz que le corresponde.

En las películas para luz de día las tres capas de emulsión están balanceadas para recibir luz natural de sol, de 5.400 a 5.600 K. en que los componentes de azul verde y rojo presentan porcentajes semejantes, y el espectro es continuo, es decir que abarca todas las longitudes de onda visibles, esta combinación de película y fuente de luz producirá una fotografía sin dominantes de color. El gráfico de la derecha es un espectrograma que muestra las longitudes de onda correspondientes a la luz de sol a media mañana, se puede observar el alto contenido de todas las longitudes de onda del espectro visible.


En cambio, si con este tipo de película para luz de día se tomara una fotografía iluminada por una lámpara de tungsteno de uso doméstico encontraremos una dificultad, ya que estas lámparas alcanzan una temperatura de color mucho más baja que la del sol, aproximadamente 2.600K. En el espectrograma, observamos el mínimo contenido de azul propio de esta fuente de luz.

La insuficiencia de azul, producirá en la imagen un predominio del rojo y el verde, que combinados harán que un objeto blanco aparezca con una notable dominante de color amarillo rojiza.

La solución para emplear luz artificial con buena reproducción de color, involucró tanto la fabricación de lámparas especiales para fotografía, como de películas dedicadas para dichas lámparas. En cuanto a las primeras se trata de lámparas de tungsteno sobrevoltadas, cuyo filamento llega a una mayor temperatura, e irradia luz de 3.200 K, que si bien tiene un contenido de azul mucho menor al de la luz de sol, alcanza el mínimo suficiente para permitir la fabricación de una película especial con buena reproducción de color. Aparecieron entonces películas para luz artificial en las que la capa que registra la información del azul es de un ISO de mayor rapidez respecto a las correspondientes al rojo y verde: se compensa así el menor contenido de azul de la luz con un ISO más alto en la capa del azul y se obtiene de este modo un buen balance de color empleando luz de 3.200 K.
Como ejemplos podemos citar las Kodak Ektachorme EPY de ISO 64 con muy buen rendimiento de color para trabajos publicitarios y la EPT de ISO 160. Así como las Fujichrome 64T y otras equivalentes, que se emplearon durante muchos años.

El balance de blancos en cámaras digitales

Cuando la cámara está configurada para luz de sol, realizará la interpolación de color considerando que la imagen está iluminada por porcentajes semejantes de azul, verde y rojo, es decir que es el caso equivalente al que se describió más arriba respecto a la película de luz de día. Si la fuente de luz es el sol durante el día (sin considerar el amanecer ni el atardecer) la reproducción del color será correcta, pero con otras fuentes de luz en las que predomine un color este se registrará como una dominante de color, del mismo modo en que ocurriría en una película para luz de día. Por ejemplo, al tomar una fotografía en sombra la luz del cielo producirá una dominante azulada. Si volvemos al ejemplo de una lámpara de tungsteno, obtendremos igual que con la película para luz de día una dominante amarillo rojiza, el color de la dominante variará según el color de la fuente de luz, si en vez de tungsteno empleáramos un tubo fluorescente de «luz día» la dominante sería verdosa. Lo importante es que cualquier composición cromática de la luz distinta a la luz blanca quedará registrada en la imagen. Este es un concepto central.

Si en el control de balance de blancos de la cámara establecemos el ajuste para una lámpara fotográfica de 3.200 K (cuyo contenido de azul es mucho menor que el de la luz de sol) estaremos dando al software la instrucción de amplificar la señal que corresponde al azul en mayor medida que el rojo y el verde, algo equivalente a lo que se lograba en película aumentando el ISO de la capa correspondiente al azul. A diferencia de lo que ocurría con la película en la que disponíamos de dos únicas posibilidades de balance de blanco (películas para luz de sol o artificial) en una cámara digital este ajuste se puede realizar en forma continua, lo que brinda una enorme flexibilidad y la posibilidad de establecer un balance a medida para fuentes de luz de diferente temperatura de color; y hasta podemos ajustarlo con precisión a la fuente de luz que estemos utilizando, teniendo en cuenta no solo sus especificaciones teóricas sino las condiciones concretas de uso, su desgaste, la tensión de la red eléctrica, etc. Sin embargo esta flexibilidad también tiene un límite: si la fuente de luz carece de determinadas longitudes de onda el software de la cámara no puede inventarlas.

Por ejemplo, una lámpara de filamento de 2.600 K irradia un contenido tan bajo de azul que demandaría amplificar demasiado la señal, esto produciría ruido, una imagen de baja calidad y aun así no se lograría una buena reproducción de color. Con fuentes de luz de espectro discontinuo (tubos fluorescentes, lámparas de vapor de sodio, etc) pueden ocurrir problemas semejantes, y aun con las grandes posibilidades de ajuste de las cámaras actuales, no se puede lograr una buena reproducción del color de las superficies que no reciban todas las longitudes de onda que pueden reflejar. Por tanto, si bien el balance de blancos en la captura digital ofrece posibilidades mucho mayores de compensación respecto a las que eran posibles en película, no debe pensarse que es un recurso «mágico», cuando la fotografía requiera una exigencia profesional de buena calidad en la reproducción del color, será necesario emplear fuentes de luz que irradien las longitudes de onda adecuadas para lograr una reproducción del color consistente.  Esto es lo que se expresa en el CRI, el índice de reproducción de color de una fuente de luz.

Sensor y Profundidad de Color

Formación de la imagen y Profundidad de color

En el artículo anterior, vimos que la retina capta la luz mediante células sensibles al azul, verde y rojo.  Se puede establecer una analogía bastante directa con el sensor de una cámara digital, ya que ambos cumplen la función de registrar la imagen que proyecta el objetivo en el caso de la cámara, y la córnea y el cristalino en el del ojo. En éste artículo recorremos las etapas de la captura y las propiedades de la imagen.

¿Cómo capta la luz el sensor de una cámara digital?

El sensor consiste en una grilla de componentes electrónicos, los fotodiodos o fotorreceptores, que están distribuidos en filas y columnas como un piso de mosaicos cubriendo la superficie del sensor. Al recibir luz generan una pequeña carga eléctrica proporcional a la intensidad de luz que recibieron, es decir que en el instante de la captura el procedimiento no es digital sino analógico. En la etapa siguiente la carga eléctrica almacenada por cada receptor es medida y transformada en información digital por otro dispositivo, el conversor analógico – digital, la información codificada en dígitos que corresponde a un fotodiodo es lo que denominamos píxel, a partir de esta etapa podemos hablar de imagen digital o información del archivo.

Una cámara de 24 megapíxeles tiene un sensor con veinticuatro millones de fotorreceptores, las réflex digitales de gama media suelen tener un sensor de aproximadamente 15×24 mm. En esa superficie están distribuidos los veinticuatro millones de fotodiodos del ejemplo.

Los fotorreceptores no son sensibles al color, no diferencian las longitudes de onda. Solo la luminosidad. Hay dos sistemas para producir el registro de la información del color de la escena.

El más empleado es la matriz matriz de Bayer* un mosaico de pequeños filtros rojos, verdes y azules, se ubica un filtro encima de cada fotorreceptor, que de este modo genera la carga eléctrica correspondiente al rojo, verde o azul en ese punto, que luego se transformará en la información del pixel respectivo. (Clic para ampliar la imagen)

Como nuestra retina tiene el doble de conos sensibles al verde respecto al azul y al rojo, la matriz de Bayer también tiene el doble de filtros verdes respecto a los azules y rojos, para que el registro del color se aproxime al nuestro.

Una vez que el conversor analógico digital convierte la carga eléctrica en información esta es empleada por el procesador para realizar la la interpolación de color (demosaicing), es decir el cálculo matemático que define el color de cada píxel en función de los componentes de color de los píxeles adyacentes.

El otro sistema de separación de color es el Foveon, cuyos sensores poseen tres capas de fotorreceptores superpuestas, y cada capa registra la información correspondiente al azul, verde y rojo cuyas longitudes de onda penetran el silicio de los fotorreceptores con diferente profundidad.(Clic para ampliar la imagen)

Este tipo de separación de color es semejante al que se emplea en las películas color, que poseen capas de emulsión superpuestas sensibles cromáticamente al rojo, verde y azul. Si bien es muy atractivo teóricamente en la práctica es empleado hasta ahora solo por las cámaras Sigma, con excelente rendimiento a baja sensibilidad pero con excesivo ruido en valores de ISO más altos.

Por otra parte una variable importante en la calidad de la imagen es el tamaño del sensor. Los formatos más habituales en cámaras reflex son el APS-C y el Full Frame. Cuanto mayor es el tamaño del sensor mayor es el tamaño de cada fotodiodo, esto hace que capture mayor cantidad de fotones en cada fotorreceptor es decir, que cada pixel se forma a partir de una carga eléctrica mayor dando como resultado una imagen con menos ruido. (Clic para ampliar la imagen)

El ruido electrónico es inevitable en cualquier sistema de amplificación, es probable que hayas experimentado que cuando un amplificador de sonido se encuentra a un volumen alto pero sin reproducir música se escucha un zumbido. Cuando comienza la música el zumbido persiste, pero no lo escuchamos porque la música “lo tapa”. En las fotografías digitales el ruido se percibe como una trama que no corresponde a la imagen. Cuando empleamos un ISO alto la señal captada por el sensor debe amplificarse más que a un ISO bajo, y el nivel de ruido aumenta. Los sensores pequeños capturan pocos fotones en cada fotodiodo, la señal debe amplificarse en mayor medida y el ruido es mayor. En definitiva los sensores de mayor tamaño producen imágenes con menos ruido y mayor rango dinámico.

(Clic para ampliar la imagen)

A su vez hay dos tecnologías de sensores utilizados en fotografía los, CCD y los CMOS en estos últimos el conversor analógico digital se encuentra integrado al sensor. Inicialmente los CCD lograron más alta calidad de imagen, pero en el desarrollo a través del tiempo los CMOS llegaron a una ecuación de rendimiento superior, consumen menos energía y su fabricación es más económica, actualmente el estándar en las cámaras -aún en las de mejores prestaciones- se obtiene mediante la combinación de sensor CMOS y matriz de Bayer. Los sensores CCD siguen presentando ventajas para algunas aplicaciones específicas, pero ya no en el mercado estándar de las cámaras fotográficas. Actualmente una nueva generación de sensores, los BSI-CMOS de costo inicialmente muy elevado se va incorporando a los nuevos modelos.

*(por su inventor llamado Bryce Bayer, no por el laboratorio)

Profundidad de color:

¿Cómo se guarda la información de color en un archivo? Primero debemos conocer un concepto básico de informática: el bit, la unidad mínima de información que puede almacenarse y que se puede comparar al estado de encendido o apagado de una lámpara, a la que asignamos un valor cuando está apagada y otro cuando está encendida. Por ejemplo: sí o no, rojo o verde, verdadero o falso, blanco o negro.

Si dispusiéramos de una cámara capaz de guardar solo un bit por cada pixel podríamos asignarle por ejemplo blanco y negro como valores. En este caso la imagen más allá de que resultara interesante o no, sería muy pobre como descripción de la imagen real de la escena que veríamos con nuestros ojos. Si la cámara pudiese guardar la información correspondiente a dos bits, podríamos guardar la información correspondiente a cuatro posibilidades distintas, por ejemplo blanco, gris claro, gris oscuro y negro, esta imagen resultaría un poco más descriptiva que la anterior. Con tres bits podríamos guardar ocho valores, por ejemplo, blanco, seis grises y negro, y esta imagen tendría mayor riqueza que las anteriores. 

Sabemos que nuestra visión puede diferenciar aproximadamente 16,8 millones de colores, dado que nuestros ojos pueden distinguir 255 valores de luminosidad para cada color primario, rojo, verde y azul; así es que para conseguir que en un archivo quede registrada la información de color que somos capaces de ver, hace falta que este pueda almacenar 255 posibilidades diferentes, eso se consigue con un archivo de 8 bits para el rojo, otro tanto para el verde y otros 8 bits para el azul, en total un archivo de 24 bits, esta es la profundidad de color mínima necesaria para reproducir una imagen en “color real”, lo que se estima somos capaces de ver. Sin embargo aún cámaras básicas tienen una profundidad de color de 12 bits por canal, esto es 4096 niveles de luminosidad  para cada color primario, mucho más de los que somos capaces de ver los seres humanos. Las cámaras de gama media (Nikon D7000 , Canon D70 en adelante) disponen de 14 bits (16.384 niveles por canal) y las de máximo rendimiento 16 bits (65.536 niveles por canal) ¿Pero cuál es la utilidad de guardar tanta información?

La respuesta debe contemplar dos aspectos, en primer lugar, cada vez que editamos una foto digital, al hacer un reencuadre, aclarar u oscurecer una parte, cambiarla de tamaño, enfocarla, etc. perdemos información, si lo hacemos a partir de un archivo de 8 bits la pérdida se notará en el resultado final, según los cambios que hayamos realizado y el tipo de imagen esa degradación de calidad resultará más o menos visible.

A su vez el registro de la información en un archivo de imagen es lineal, esto quiere decir que un archivo de 12 bits alcanza los 4096 niveles de luminosidad en las altas luces, muy próximas al blanco. Un punto de exposición por debajo el registro será de 2048 niveles, un punto más bajo 1024, luego 512, 256, 128, 64, 32, 16, 8, 4, 2 y O al llegar al negro la ausencia de información. En este caso el registro de valores cercanos al negro, entre 0 y 32 niveles, difícilmente producirá información que pueda visualizarse e imprimirse, el rango aprovechable seguramente se encontrará entre los 4096 y los 64 niveles y esto determinará un rango dinámico aproximado de seis puntos de exposición

Considerando que el gris medio se encuentra dos puntos de exposición por debajo del blanco en un archivo de 8 bits tendremos la información correspondiente a 256 niveles en el blanco y 64 en el gris medio, en uno de 12 bits 4096 (blanco) y 1048 (gris medio), en 14 bits 16.384  y 4.096 respectivamente, y en uno de 16 bits, 65.536 en el blanco y 16.384 en el gris medio. Como se ve la diferencia en la cantidad de información capta para componer la imagen es enorme.(Clic para ampliar la imagen)

Este punto es central ya que de los tonos medios a los más bajos es donde la exigencia de calidad será más evidente. La cantidad de niveles de luminosidad que es posible guardar en cada pixel también es determinante del rango dinámico de una imagen, que será mayor cuanto más amplia sea la profundidad de color. El ruido sobre todo en la zona de sombras también será menor. En definitiva una imagen con mayor profundidad de color dispone de más información que se traduce en mayor calidad. Por supuesto que no es la única variable que determina la calidad de la imagen, pero si uno de los factores más relevantes.

Mi agradecimiento a mi hijo Teo Fumagalli por programar una aplicación para graduar la profundidad de color de las fotografías bit por bit.

®Carlos Fumagalli.

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¿Por qué vemos lo que vemos?

Una aproximación a los fenómenos que permiten nuestra visión y la captura fotográfica.  

Para iniciar el aprendizaje de fotografía en profundidad es necesario conocer algunos conceptos básicos sobre la luz.  Aquí los abordo estableciendo su relación con nuestra percepción y con la práctica fotográfica intentando un lenguaje y ejemplos amigables.  La respuesta a la pregunta del título describe y relaciona los fenómenos que hacen posible nuestra visión. El alcance de este trabajo es el necesario para comprender la fotografía desde la toma, el manejo de archivos de imagen, la iluminación natural y de estudio. 

La fotografía es el registro en una imagen de la luz reflejada o emitida por los cuerpos.

Así es que la luz es el primero de nuestros sujetos de estudio. La luz es una forma de energía, una pequeña parte de un espectro inmenso: la energía electromagnética. (en adelante EE)

Toda la EE comparte tres características:

  • Es irradiada en todas direcciones a partir de un punto llamado foco de energía.

Este punto puede ser pequeño, por ejemplo cada molécula del filamento de una lámpara, o grande, como una estrella, en diferentes magnitudes ambos son focos o puntos que irradian energía en todas direcciones.

  • Esta irradiación lleva una trayectoria rectilínea, y el desplazamiento ocurre en forma de ondas.
  • Se desplaza a una velocidad aproximada a los 300.000 km. por segundo (en el vacío)

Si consideramos que la distancia entre la Tierra y la luna es de 348.000 km. el tiempo que tarda la luz reflejada por la luna en llegar a nosotros es algo mayor a un segundo, es decir que la imagen que vemos corresponde a lo que ocurrió en la luna un segundo antes. 

Longitud de onda:

Si bien todo el EE comparte estas tres características hay una propiedad que diferencia cada tipo de energía, y determina en qué lugar del espectro la encontramos.  La distancia que hay entre la cresta (el punto más alto) de una onda hasta la siguiente, es lo que se llama longitud de onda.

En el EE esta distancia sufre variaciones enormes. Las longitudes de onda más cortas conocidas corresponden a los rayos gamma y son del orden de 10-13 (la unidad de medida que se emplea es el picómetro: una mil millonésima parte de un milímetro), mientras que las longitudes de onda más largas corresponden a las ondas de radio de baja frecuencia y pueden alcanzar varios kilómetros. El EE es continuo, es decir las longitudes de onda se van incrementando ligeramente pero hay ondas que corresponden a cada incremento, el empleo de la palabra inmenso para referirse al EE, no resulta exagerado. (Se piensa que el límite de la longitud de onda corta está en las cercanías de la longitud Planck, mientras que el límite de la longitud de onda larga es el tamaño del universo mismo, aunque en principio el espectro sea infinito y continuo. http://www.espectrometria.com/espectro_electromagntico).

La diferencia producida por la longitud de onda no es menor: los rayos gamma o los rayos x duros producen la destrucción de los tejidos, y son incompatibles con la vida orgánica, mientras que la luz y el calor (que forman parte del mismo espectro con una longitud de onda mayor) son necesarios para la vida.  

Amplitud de onda:

La amplitud de onda es la distancia que hay entre el eje de la trayectoria y la altura que alcanza la cresta y determina la intensidad de la energía. Considerando dos rayos de luz de igual longitud de onda los dos serán del mismo color, mientras que el de mayor amplitud de onda tendrá mayor intensidad.

La luz visible

De todo el EE solo una parte ínfima es la que percibimos como luz visible, la que se encuentra entre las longitudes de onda correspondientes a los 380nm a los 700nm. Los límites del espectro de luz visible desde el lado de las longitudes de onda corta son los rayos ultravioletas a los 380nm, no podemos percibirlos visualmente pero debemos ponernos protector solar para cuidarnos de sus efectos. Del lado de las longitudes más largas a 700nm el límite es el infrarrojo, tampoco lo vemos pero si lo percibimos como calor. 

Como se observa en el gráfico a medida que se incrementa la longitud de onda cambia el color con que percibimos dicha luz. Sin embargo podemos ver que ninguna longitud de onda corresponde a la luz blanca. La luz blanca está compuesta por la suma de las diferentes longitudes de onda que componen el espectro de la luz visible. Sin embargo no todos los colores del espectro son necesarios para formar luz blanca, y a la vez no todos pueden hacerlo.

El azul, el verde y el rojo, son los que denominamos colores primarios luz. Esto porque cuando coinciden en un mismo punto esa superposición la percibimos como luz blancaCon azul, verde y rojo podemos producir tanto la percepción del blanco como de los demás colores del espectro visible. Para relacionar la explicación dada hasta este punto con el modo en que percibimos el color y cómo es registrado por una cámara digital, iniciaremos un nuevo tema.

El comportamiento de la luz cuando toma contacto con un cuerpo material.  Hay una serie de fenómenos que pueden ocurrir cuando la luz toma contacto con la superficie de un cuerpo.

  • Reflexión
  • Absorción
  • Transmisión
  • Refracción
  • Dispersión
  • Difracción
  • Polarización

De estos voy a considerar ahora solo tres: reflexión, absorción y transmisión, porque son los que tienen una relación muy directa con nuestra forma de percibir la luz y el color. La refracción y la dispersión también influyen el lo que vemos, desde ya, pero no tan directamente y para simplificar 

Reflexión especular o regular: Se produce reflexión cuando un rayo de luz al llegar a la superficie del cuerpo “rebota”, si esta superficie es lisa y brillante, se producirá reflexión especularEl ángulo de reflexión del rayo de luz será igual al ángulo de incidencia, pero se reflejará en la dirección opuesta. Esto hace que reconozcamos el punto de origen de cada rayo, y por tanto se reflejará la imagen del objeto real; si el espejo es plano la imagen reflejada será igual a la imagen original, ya que se mantiene la relación de distancia entre los puntos del objeto real respecto a la imagen reflejada. 

 Ejemplos de reflexión especular, son obviamente los espejos, el agua, vidrios, metales pulidos, etc.

Si la superficie del espejo es curva, los rayos que provienen de un mismo plano del objeto incidirán con distinto ángulo en la superficie del espejo, y el ángulo de reflexión de cada uno no mantendrá la misma relación de distancia entre los rayos reflejados por los puntos equivalentes del objeto real; la imagen reflejada se distorsiona, se emplea esto para que la imagen resulte amplificada o disminuida en tamaño respecto al original. La superficie cóncava de un espejo para maquillaje amplía el tamaño de la imagen; el espejo convexo usado como retrovisor exterior de los autos refleja un más ángulo amplio y las imágenes reflejadas son más pequeñas, actúa como un espejo gran angular.

Reflexión difusa: Si la superficie del cuerpo es rugosa (microscópicamente rugosa) la reflexión se produce en múltiples direcciones. Al no reconocerse de dónde proviene cada rayo, no se refleja ninguna imagen, sino que simplemente veremos el objeto iluminado.

 Ejemplos de reflexión difusa son la mayoría de los cuerpos, nuestra piel, las paredes de los edificios, maderas, telas, etc. 

  • La reflexión especular y la difusa pueden ocurrir simultáneamente en un mismo objeto en grados diferentes.
  • El extremo de la reflexión especular es obviamente un espejo.
  • Un cuerpo completamente opaco producirá reflexión completamente difusa.

Pero estas características pueden combinarse gradualmente, por ejemplo una madera encerada adquiere cierto brillo y eso produce alguna capacidad de reflexión especular sobre la superficie inicialmente opaca, por ejemplo podríamos reconocer la forma de un foco de luz reflejado en la madera. En realidad la cera es otro cuerpo que al tener transparencia combina su capacidad de reflexión con la superficie de la madera que está debajo.

  • Un mismo objeto puede modificar su respuesta a la luz según cambien condiciones ambientales (humedad, temperatura, etc.) por ejemplo, una tela al mojarse se oscurece porque absorbe más luz, y brilla porque el agua agrega esa propiedad. A medida que el agua se evapore volverá a sus características originales, es interesante observar como estos cambios físicos los significamos en la interpretación de lo que vemos, por ejemplo sabemos instantáneamente que una mancha oscura y brillante en medio de una patio de tierra seca significa que está mojada y es barro;  si vamos corriendo saltaremos instintivamente para evitarlo.

Reflexión total:  Independientemente de las características de la superficie en términos de brillo, y de que su capacidad de reflexión sea más o menos especular la reflexión puede ser total o parcial.

Reflexión total: Se produce cuando un cuerpo refleja toda la luz que le llega, es decir las longitudes de onda correspondientes al azul, verde, y rojo. Cuando esto ocurre vemos a ese cuerpo como blanco.  Es importante el concepto de que el cuerpo en sí no es blanco sino que tiene la capacidad de reflejar totalmente la luz roja, verde y azul; esto es en téminos teóricos pero siempre hay una pérdida, ningún cuerpo refleja el 100% de la luz que le llega, una hoja blanca suele reflejar el 94% de la luz que incide sobre ella.  Para comprender la reflexión parcial es necesario primero comprender otro de los fenómenos mencionados, la absorción.

Absorción: En la vida cotidiana relacionamos el significado de la palabra absorción con lo que ocurre cuando un líquido es absorbido por un medio seco, por ejemplo, se derrama algo de agua sobre una mesa y al pasar una servilleta de papel, el agua que estaba en la mesa se traslada al papel, pero el agua en sí no sufre ningún cambio en su estado ni sus características.  Lo que ocurre cuando hablamos de absorción en términos de energía no tiene relación con ese significado habitual.  

Un cuerpo que tiene la capacidad de absorber la luz, modifica la longitud de onda de la luz que le llega y la irradia en forma de calor. La absorción consiste en la modificación de la longitud de onda de la luz que llega hasta ese cuerpo. Esa energía “desaparece” del espectro visible y es irradiada como calor que no resulta visible para nosotros, si bien podemos percibirlo.

Absorción total:

 Un cuerpo que tenga la propiedad de absorber totalmente la luz, vamos a verlo negro, es decir como un cuerpo que no refleja luz. Absorbe y transforma en calor las longitudes de onda correspondientes al rojo, al verde y al azul. (en la práctica no hay pigmentos perfectos que absorban el 100% de la luz, un objeto negro suele absorber hasta el 96% de la luz que incide sobre el)

Absorción y reflexión simultáneas:

Absorción / reflexión parcial: Esta ocurre cuando un cuerpo absorbe algunas longitudes de onda y refleja otras.

  • Un objeto azul absorbe las longitudes de onda correspondientes al verde y al rojo y refleja solo el  azul.
  • Un objeto verde absorbe las longitudes de onda correspondientes al rojo y al azul y refleja solo el verde
  • Un objeto rojo absorbe las longitudes de onda correspondientes al verde y al azul y solo refleja el rojo. 
  • Un cuerpo gris refleja y absorbe las tres longitudes de onda en porcentajes iguales. Si absorbe mucho y refleja poco se verá un gris oscuro. Por el contrario si refleja más de lo que absorbe resultará en un gris claro. 
  • Diferentes porcentajes de absorción / reflexión de cada longitud de onda componen todos los tonos de color que podemos ver.

Si alguna de las longitudes de onda prevalece sobre las otras producirá una dominante de su color, un gris que refleje el 40% de rojo, el 40% de verde y el 45% de azul, se verá ligeramente azulado.

Comportamiento de los cuerpos respecto a la luz:

Los objetos no poseen un color por sí mismos, sino que tienen la capacidad de reflejar la luz de ese color. Por ejemplo, vemos un cuerpo blanco porque tiene la capacidad de reflejar casi totalmente las longitudes de onda correspondientes al rojo, verde y azul. Si le llega una luz con más azul que verde y rojo, veremos el cuerpo como blanco azulado. Si solo le llega luz azul, no lo veremos blanco sino azul: por más que tenga capacidad para reflejar el verde y el rojo si no le llega luz de estas longitudes de onda no puede reflejarlas. Un objeto que vemos rojo cuando está iluminado por luz blanca, tiene la capacidad de reflejar el rojo y de absorber el verde y el azul. Si en vez de iluminarlo con luz blanca, lo hacemos con luz azul o verde, lo veremos negro, pues no tiene la capacidad de reflejar esas longitudes de onda. Este punto se relaciona muy directamente con el tema Temperatura de color de la luz, que veremos más adelante. En la constitución de cada cuerpo material el pigmento determina su comportamiento respecto a la absorción / reflexión, cuales longitudes de onda absorbe y cuales refleja. Otras cualidades determinan la textura de su superficie y su brillo.

La combinación de porcentajes de absorción y reflexión, junto a las características de brillo y opacidad definen una parte importante de cómo vemos los objetos, de porqué los vemos del color que los vemos, y de porqué tienen determinadas características de brillo u opacidad.  A su vez estas propiedades pueden ser afectadas por la temperatura, la humedad y otros factores que modificarán el comportamiento de ese cuerpo respecto a la luz, y por consiguiente el modo en que lo vemos. Un cuerpo más húmedo tiende a absorber más luz, por consiguiente a verse más oscuro.

Una tela al mojarse absorberá más luz y se verá más oscura y se tornará más brillante; a medida que se seque recuperará su aspecto anterior.

Transmisión: Un cuerpo transmite la luz cuando esta puede atravesarlo: lo que llamamos transparencia, por ejemplo, un objeto de vidrio, el agua, o el aire.

Transmisión directa o regular:  La luz emitida por cuerpos luminosos o la reflejada por cuerpos opacos cuando pasa a través del medio transparente no es desordenada, podemos ver de donde proviene cada rayo y como resultado ver la imagen de lo que está detrás, por ejemplo, de un vidrio.

Transmisión difusa: La luz pasa a través del medio pero los rayos son desviados en múltiples direcciones y no es posible ver el punto de origen de cada uno, consecuentemente no podemos ver la forma de los objetos que reflejen o emitan luz, vemos el vidrio como una fuente de luz. Por ejemplo un vidrio esmerilado, un acrílico blanco.

La relación entre la transmisión directa y la difusa -al igual que el brillo y la opacidad en los cuerpos no transparentes- puede darse en diferentes grados. Al mirar a través de un cristal apenas esmerilado se podrán reconocer formas aunque no puedan verse con total nitidez, un esmerilado más profundo desordenará más los rayos y solo pasará la luz sin que podamos reconocer formas. El parabrisas de un auto apenas empañado permite ver aunque no con total claridad, si se empaña por completo, la visión ya no es posible aunque la luz lo atraviese. En el caso de un cristal que se empaña, las pequeñas gotas de agua condensadas sobre su superficie desvían la luz en otras direcciones, veremos más adelante que este fenómeno se denomina refracción.

Transmisión parcial o selectiva:

Un cuerpo transparente en el caso de la transmisión directa, o translúcido en el de la transmisión difusa, también puede absorber luz parcialmente. Si absorbiese la luz en forma total, no sería transparente o translúcido sino negro. Si transmite solo una longitud de onda resultará como vemos en el esquema superior. Si transmite diferentes porcentajes de cada longitud de onda transmitiría el color formado por esa combinación. Por ejemplo si un vidrio que absorbe el azul y transmite el verde y el rojo lo vemos amarillo. Lo que es blanco, a través del vidrio se verá amarillo porque este absorbe el componente azul que refleja el objeto blanco, y solo permite que lleguen a nuestros ojos el verde y el rojo. Un objeto azul a través del filtro amarillo lo veremos negro o gris oscuro, porque el vidrio no transmite la luz que ese cuerpo refleja. Un vidrio de color actúa como un filtro que deja pasar su propio color y absorbe el complementario.

Dispersión: La refracción no afecta en la misma medida a las diferentes longitudes de onda. Las longitudes de onda corta, el azul en el caso de la luz, sufrirá una mayor desviación que las longitudes de onda más largas como el verde y el rojo, esta es la razón principal por la cual vemos el cielo azul.

La dispersión también es la razón por la cual un prisma descompone la luz blanca  y permite ver sus componentes de color por separado. En los objetivos fotográficos, la dispersión es la causa principal de las aberraciones de color.

Difracción:
Se produce difracción cuando el frente de onda de un rayo de luz choca parcialmente con un obstáculo y sufre una desviación en su trayectoria. En la práctica fotográfica, las láminas del diafragma causan difracción en los rayos que chocan con sus bordes, creando un área de penumbra que hace perder contraste y definición en las partes de la imagen afectada. Por esta razón es que los diafragmas medios tienen mejor rendimiento que los más cerrados, que conviene emplear únicamente cuando es necesaria la mayor profundidad de campo.

Observaciones:

Todos estos fenómenos no ocurren en forma absoluta ni aislada, sino combinados y simultáneamente. Por ejemplo un objeto blanco no reflejará la totalidad de la luz que le llega, ni un objeto negro absorberá tampoco toda la luz que incida sobre el.

Un vidrio transmite la luz pero también produce reflexión especular, y también absorberá algo de luz. Un cuerpo puede combinar absorción y transmisión y ser “un poco transparente” y a su vez su superficie podrá ser más o menos brillante y producir o no algún grado de reflexión especular.  El aspecto con que vemos un cuerpo está determinado por su pigmentación, que define su comportamiento en cuanto a la absorción / reflexión, mientras que las características de su superficie determinarán sus propiedades de brillo / opacidad y textura.

Cuando la superficie de un cuerpo tiene variaciones de color y textura se torna interesante pensar en el tamaño del cuerpo al que hacemos referencia.  Si la superficie presenta muchas variaciones de pigmentación y brillo como podría ser la piel de algunos animales, debemos pensar en que cada partícula con determinadas características actúa como un cuerpo independiente respecto a la luz, y que nosotros al ver la superficie vemos todas esas partículas como una sola piel, con variaciones de matices de color y de brillo. Por otra parte siendo que los cuerpos no poseen un color de por sí, sino la capacidad de reflejar determinadas longitudes de onda, el color de la luz que incide sobre un cuerpo determina el color con que lo percibimos. 

Estos conocimientos permiten establecer las relaciones con otros temas como el modo en que se registra en un archivo de imagen la información de color, y esto tendrá aplicaciones prácticas concretas.  También se puede avanzar un paso más y relacionarlo con otro aspecto del trabajo de un fotógrafo, para quien ver más y más rápido tiene especial valor. Un ejercicio muy sencillo que siempre propongo es al observar una escena, intentar descubrir porqué la vemos de ese modo y no de otro. De dónde viene un reflejo, o una sombra, porqué se produce un efecto en una determinada situación de luz. Esto se logra por entrenamiento y este consiste simplemente en poner atención en relacionar el conocimiento teórico con su manifestación concreta, que es nuestra percepción visual del mundo que nos rodea.  Si uno logra establecer esa relación, adquirirá conocimientos que luego se aprovecharán de modo consciente o intuitivo en la iluminación fotográfica, tanto en estudio como con luz natural

Un ejemplo:

Como ejercicio podemos imaginar una situación que resulte fácil de describir, que permita dar ejemplos de algunos de estos fenómenos, y de cómo los percibimos.

Imagínese sentado en una habitación frente a un ventanal, por el que puede ver una calle, la vereda donde hay un banco con algunas personas sentadas, y la fachada de las casas detrás de estas personas, toda la escena iluminada por el sol.  Ud. puede ver estos cuerpos porque el cristal de la ventana permite la transmisión directa de la luz, los rayos de sol que son reflejados por los objetos de la calle, pueden atravesar el vidrio sin desordenarse y sus ojos pueden identificar de dónde proviene cada rayo, y así proyectar la imagen que Ud. ve. A su vez la luz que Ud. recibe es reflejada por su cuerpo y también se refleja sobre el lado interior del vidrio, pero ese reflejo es demasiado débil comparado con la luz del sol que proviene de la escena exterior, y nuestros ojos no tienen la capacidad de ver simultáneamente luces de tan diferente intensidad, solo veremos la luz más intensa. Aunque resulte obvio, la luz no atraviesa las paredes porque estas no la transmiten, de cada lado de la pared la reflejarán, o la absorberán en distinta proporción según de qué color esté pintada.

Qué es lo que verían las personas que están sentadas en el banco?

Ud. en el interior no recibe luz directa del sol, sino la luz del cielo que llega a través de la ventana, de mucha menor intensidad que la del sol directo. Esta luz es reflejada por su cuerpo y por los objetos que se encuentran en la habitación y el vidrio de la ventana transmite el paso de esta luz hacia el exterior. Sin embargo, las personas sentadas en el banco iluminadas por el sol, no verían el interior de la habitación cuya luz es demasiado débil, sino la reflexión en el vidrio de la luz del sol sobre sus propios cuerpos, así como sobre la calle y las fachadas que están detrás de ellos que reciben la luz intensa del sol. Ellos verían la misma escena que Ud., pero ellos la verían reflejada en el vidrio, mientras que Ud. la vería transmitida a través del vidrio.

Pasaron algunas horas y ya el sol no ilumina más la escena exterior, llegó el crepúsculo, Ud. encendió la luz y ahora la intensidad de la luz exterior es igual a la del interior. ¿Qué vería cada uno?

Si el nivel de la iluminación es igual adentro que afuera la reflexión y la transmisión se verían con semejante intensidad. Hasta podría tornarse confusa la imagen si no fuera porque Ud. ya conoce cuales son los objetos que están de uno y otro lado. Ahora se ha hecho de noche y la escena exterior solo está iluminada por luz tenue de luna. Las personas en el banco pueden ver la escena en el interior de la casa pues la luz interior es transmitida por el vidrio y es de mayor intensidad que la tenue luz de luna que ellos reflejan. Ud. no podrá verlos a ellos que reflejan una luz tan débil. En cambio si verá el interior de la habitación y a Ud. mismo reflejado en el vidrio, pues ahora la luz en el interior de la habitación es de mayor intensidad que la que proviene del exterior.

Cómo captan nuestros ojos la luz?

Nuestros ojos poseen dos tipos de células sensibles a la luz, que se hallan distribuidas en una membrana llamada retina, sobre la cual nuestro sistema óptico proyecta la imagen de la luz reflejada por los objetos. 

Los bastones son células fotosensoras que reaccionan a muy bajas intensidades de iluminación, y no tienen capacidad de percepción del color, se activan cuando nos encontramos en un sitio con muy bajo nivel de luz. En estas condiciones, reconocemos las formas sin gran agudeza visual y no percibimos el color. Los bastones son de reacción lenta, cuando pasamos de un sitio iluminado a otro a oscuras necesitamos un tiempo de acostumbramiento para poder ver, este tiempo es el de reacción de los bastones que deben crear un pigmento para percibir la luz. Cuando el nivel de iluminación es alto los bastones se saturan.

Los conos son las células fotosensoras responsables de la visión en color y requieren altos niveles de iluminación para ser estimulados. Existen tres tipos de conos especializados que reaccionan a las longitudes de onda correspondientes al rojo, verde y azul en forma independiente. La fóvea es un pequeño sector de la retina en el que se concentran la mayor parte de los conos, es donde se proyectan las imágenes enfocadas y donde tenemos mayor agudeza visual. El resto de la retina permite la visión periférica y la visión nocturna sin gran resolución de detalles. Si ponemos atención en cómo es nuestra visión podemos reconocer que nuestra visión periférica abarca un ángulo de casi 180° pero que el área que vemos nítida corresponde a un ángulo muy pequeño, esa pequeña área que vemos con alta resolución la desplazamos con mucha rapidez y cuando posamos nuestra mirada en algo que nos interesa la imagen ya está enfocada, esto causa la sensación de ver “todo en foco” cuando en realidad lo que ocurre es que siempre vemos nítido lo que llama nuestra atención.

Tenemos mayor cantidad de conos sensibles al verde, que al azul y al rojo. Se estima que podemos distinguir doscientos cincuenta y seis niveles de luminosidad diferenciados tanto para el rojo, como para el verde, y el azul. Cada combinación de longitudes de onda, con diferentes niveles de luminosidad la percibimos como un tono de color diferente. Para calcular todas las combinaciones posibles multiplicamos:

256*256*256 = 16.777.216

Por eso se estima que podemos percibir aproximadamente 16,8 millones de colores. En el próximo artículo estableceros la relación entre la nuestra percepción del color y la profundidad de color en los sistemas de captura digital de las cámaras fotográficas.

®Carlos Fumagalli.

Bibliografía: Fotografía Básica de Michael Langford